Eso es lo qué pasó en una mesa de mi municipio: casi alcanza el 90% de votantes ejerciendo su derecho. Me parece increible, eso es prácticamente todo el mundo (de esa mesa, claro).
En mi municipio se ha superado el 80% por un par de puntos y me ha hecho ilusión, fíjate tú que tontería, pero sí. Creo que las democracias se consolidan si el porcentaje de participación es elevado. Votar es un derecho, pero debería de ser un “deber”, no legalmente, sino un “deber democrático”. Ha costado mucho, mucho conseguir el sufragio universal en España, así que no lo desaprovechemos.
¡ En 3 años votamos otra vez! (ummmmm, o antes que igual tocan europeas en breve…)
Un amigo me ha hecho reflexionar sobre el Tibet. De acuerdo que están mal, que China no respeta los derechos humanos, pero no debemos olvidar que antes estaban peor. Y me ofrecía un paralelismo (simplificado y guardando las distancias): Afganistán con los talibanes y Afganistán con la ocupación estadounidense. No queremos a EEUU en Afganistán, pero ¿queremos que vuelvan los talibanes?
Os pongo dos párrafos:
La vida de los siervos tibetanos antes de 1949 era breve y durísima. Tanto los hombres como las mujeres trabajaban en las tareas mas sacrificadas y en el trabajo forzado llamado ulag durante 16 o 18 horas al día.. Debían entregar a los dueños (quienes no trabajaban) el 70 % de la cosecha. No podían usar los mismos asientos, palabras ni utensilios que los dueños. Los castigaban con latigazos si tocaban alguna cosa del propietario. No podían casarse ni salir de una finca sin permiso del amo. Los siervos y las mujeres eran considerados animales parlantes que no tenían derecho a mirar a la cara a los amos. El experto en Tibet A. Tom Grunfeld relata que una hija de los dueños hacia que sus siervos la alzaban para subir y bajar las escaleras . A los esclavos los golpeaban, no les daban comida y los mataban de trabajo. En la capital Lhasa se compraban y vendían niños.
La palabra mujer, kimen, significaba nacido inferior. Las mujeres tenían que rezar “que yo abandone este cuerpo femenino y renazca como varón”. Los jerarcas religiosos les impedían levantar los ojos mas allá de la rodilla de un hombre. Era común quemar a las mujeres por ser “brujas”, a menudo porque practicaban los rituales de la religión bon.Dar a luz gemelos era prueba de que una mujer había copulado con un espíritu malo y en las zonas rurales era frecuente que quemasen a la madre y a los gemelos recién nacidos. Un hombre adinerado podía tener muchas esposas y un noble con poca tierra tenia que compartir una mujer con sus hermanos.
“Pido al príncipe Nayef bin Abdelaziz que nos dé permiso para conducir coches”
A simple vista, no poder conducir no es una gran prohibicion. Pero es lo que implica: falta de libertad. Metafórica y literal. Sin permiso para conducir, dependes de un hombre.
Este video es una llamada de atención sobre la falta de libertades en Arabia Saudí. Una mujer no puede relacionarse nada más que con hombres de su familia, no puede votar, ni viajar sola, ni trabajar de peluquera o azafata. Tienen mucho camino que recorrer.
Este video le puede constar la carcel. ¡Ánimo y a seguir luchando!
Con unos días de retraso debido a las circunstancias vividas, dejo aquí mi pequeña reflexión sobre este día.
En primer lugar, felicitar a todas las mujeres por el hecho de serlo.
En segundo lugar, agradecer a todas las personas que trabajan y luchan por la Igualdad, por la no discriminación de la mujer y por los derechos de las mujeres.
En tercer lugar, parece mentira que en el año 2008 tengamos que salir a la calle a gritar eso que gritaban nuestras madres “Nosotras parimos, nosotras decidimos” hace casi 30 años. Existe una ley que despenaliza la interrupción del embarazo en unos supuestos concretos. Si una mujer se acoje a esa ley, déjala en paz. Está en su derecho. Yo iría más allá y propondría una ley de plazos, como la de muchos países europeos. Porque tu cuerpo es tuyo. Ni del Estado ni de Dios. Es tuyo.
Y en cuarto lugar, y más importante, decir que no está todo hecho, que falta mucho camino por recorrer. Centrándome únicamente en España (porque nos queda cerca y porque no tengo energías para analizar otros países que están mucho peor) tenemos que acabar con el TERRORISMO MACHISTA que mata a mujeres en nuestro país. No podemos tolerar que nos maten “porque era mía”. Tenemos que trabajar desde la educación en los colegios, la educación en las casas, en los medios de comunicación. Y tenemos que abrir los ojos a nuestro alrededor. Las estadísticas dicen que un escalofriante 10% de las mujeres son maltratadas. Esto quiere decir que de cada 10 mujeres, una, una de ellas sufre malos tratos. Yo conozco miles de mujeres. Debo conocer decenas de mujeres que sufren maltrano y no tengo ni idea. Por eso tenemos que escucharnos, hablar con nuestras vecinas, con nuestras compañeras. Ofrecer nuestro apoyo si vemos algo raro y si encontramos maltrato, denunciarlo. Tras el “martes negro”, vino el “miércoles de denuncia”. Se cuadruplicaron las llamadas al 016. Se me ponen los pelos de punta. Casi mil mujeres estaban atemorizadas y tenían miedo a que sus parejas o exparejas las mataran. Hay que pararlo.
En estos momentos, más que nunca, es necesario que todos los demócratas estemos unidos frente a la barbarie y la sinrazón de los asesinos, para que juntos demostremos a ETA que no nos va a acobardar, ni a dividir.